Brasil, a un paso de la extrema derecha con Jair Bolsonaro

Durante la primera vuelta presidencial de este domingo en Brasil, Jair Bolsonaro superó por más de diez puntos los pronósticos de las encuestas y obtuvo el voto de más de 47 millones de brasileños.

“Debemos continuar movilizados, no podemos replegarnos, faltan tres semanas para la segunda vuelta y estamos juntos, juntos reconstruiremos nuestro Brasil, hasta la victoria si Dios quiere”, dijo Jair Bolsonaro.

Jair Bolsonaro, conocido como el Donald Trump latinoamericano por sus comentarios racistas, misóginos y homofóbicos y excapitán del Ejército, lleva 27 años como diputado en Brasil representando al estado de Río de Janeiro.

Fue miembro de al menos nueve partidos políticos, incluido el Progresista, el Social Cristiano y más recientemente el Social Liberal que lo postuló a la presidencia.

Una de sus propuestas para combatir la sobrepoblación en las cárceles y el aumento de la violencia es armar a la población para que mate a los criminales, está a favor de la pena de muerte.

“Tenemos una porquería de Constitución en lo que se refiere a derechos humanos, no tenemos pena de muerte aquí, el tipo no teme nada, una prisión perpetua, el canalla no necesita ni trabajar”, explica Jair Bolsonaro.

Bolsonaro rechaza las políticas de igualdad racial y la ideología de género.

Mientras tanto la campaña por la presidencia se vio impulsada por el descontento de un amplio sector de los votantes brasileños con el Partido de los Trabajadores, del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión acusado de corrupción pasiva y lavado de dinero. Su candidatura fue rechazada por grupos de derechos humanos y activistas.

Bolsonaro fue apuñalado en el estómago durante un evento en la ciudad de Juiz de Fora en Minas Gerais al norte de Río de Janeiro, cuando tenía un mes de iniciar campaña electoral.

Después del ataque, su popularidad aumentó. Bolsonaro continuó su campaña en redes sociales. En su página de Facebook tiene más de siete millones de seguidores, más que Lula con 3 millones 800 mil.

Para los analistas, la popularidad de Bolsonaro es un síntoma del descontento social con la clase política en Brasil, un país sumido en recesión económica con 13 millones de desempleados y una violencia que el año pasado se tradujo en 175 muertes violentas al día.

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